Recibe el boletín de "La Fuente"
GRATIS todos los meses a tu correo
electrónico. Suscríbete aquí:
.

16 de julio de 2012

Cinco propuestas para un cuidado familiar preventivo

La mayoría de los expertos está de acuerdo en que la humanidad está en crisis. Yo afirmaría que la crisis que vive la humanidad es una crisis familiar. Los altos índices de divorcios, el maltrato y la violencia doméstica, la falta de comunicación en los matrimonios y las familias o la mala comunicación, los extremos de paternidad permisiva o paternidad abusiva, el mal manejo de las finanzas y otros; son situaciones que se observan fácilmente hoy en día, tanto fuera como dentro de la Iglesia cristiana. 

Aunque parece complejo, es sencillo. Si la familia está enferma, las sociedades están enfermas. La manera entonces de promover familias saludables que hagan sociedades saludables y naciones prósperas, es promoviendo la salud de las familias. Esa tarea debe fortalecerla la iglesia local, la cual debe tomar algunas medidas preventivas para que en su papel de comunidad terapéutica, pueda proveer sanidad a sus miembros. ¿Qué puede hacer la iglesia para que sus familias crezcan y sobrevivan ante los retos del siglo XXI? Quiero compartir cinco sugerencias:

1. Consejería prematrimonial
La consejería prematrimonial no debiera ser una opción, sino un requisito de cada iglesia local, antes de oficiar una boda. En una palabra, la iglesia debe tomar medidas preventivas y hacer lo que le corresponde, aun cuando la consejería previa a la boda no garantice el éxito del matrimonio. Si la pareja no quiere someterse a la consejería prematrimonial, el pastor debe quedar libre de la responsabilidad de oficiar la ceremonia, siendo que hoy por hoy el matrimonio es la más compleja de las relaciones interpersonales.
Toda pareja que desea casarse debiera contactar al pastor por lo menos seis meses antes de la boda. Luego de la entrevista inicial, deben programarse como mínimo seis sesiones de consejería. La meta del pastor consejero o del asesor debe ser que la pareja tenga en claro los siguientes temas antes de la boda: (1) El concepto bíblico del matrimonio. (2) Los roles del esposo y la esposa. (3) La crianza de los hijos. (4) El manejo de las finanzas. (5) La vida íntima de la pareja. (6) La sana comunicación y el manejo de los conflictos. Por supuesto, hay muchos otros temas importantes y necesidades específicas de la pareja, que requerirían más sesiones. Tanto la iglesia como la pareja deben tomar en serio este proceso.

2. Consejería postmatrimonial
Los siervos de Dios deben capacitarse para brindar la consejería bíblica que los matrimonios y familias necesitan y solicitarán tarde o temprano. Por supuesto, no todos los matrimonios solicitan asesoría. De manera que el pastor debe estar atento a posibles señales indicadoras: ausencias en la iglesia, abandono o renuncia a privilegios, depresión, inmoralidad, etc. Sin embargo, el consejo pastoral no tiene sentido, si los involucrados no reconocen su insuficiencia.
Hay muchos asuntos administrativos y ministeriales que un pastor puede delegar en otras personas capacitadas y de su entera confianza. Pero la predicación y la consejería matrimonial o familiar, solamente podrá delegarlas ocasionalmente. Es responsabilidad del pastor cuidar y orientar a las familias de su congregación, comenzando con la suya propia.
Aunque no hay matrimonio libre de problemas, el hogar del pastor y de los líderes espirituales debe ser un ejemplo de estabilidad emocional, espiritual y familiar. Por esa razón yo aconsejo que el líder cristiano mire su hogar y su familia como su primer gran ministerio. Si es diácono en la iglesia, sea diácono también en su casa sirviendo a los demás. Si es anciano en su iglesia, sea anciano también en casa cuidando de su familia. Si es pastor en la iglesia, sea primero pastor de su familia. Cabe recordar que en aquellos casos cuando el pastor trabaja solamente con el cónyuge del sexo opuesto, es recomendable que el cónyuge del pastor le acompañe en la consejería. Si esto no es posible, debe trabajar a puertas abiertas. El consejero nunca debe verse con alguien del sexo opuesto en restaurantes o lugares públicos a solas. La reputación de ambos está en juego y debe evitarse la tentación. Además, se debe siempre hacer buen uso de la oración y la Biblia como recursos del consejero cristiano.

3. Ministerio con parejas 
 Hay un dicho sobre el matrimonio que es muy interesante, dice: “De recién casadito, acércate más cielito, al año de matrimonio, hazte para allá demonio”. Para que las relaciones matrimoniales no se vayan deteriorando con el paso de los años, toda iglesia debiera tener un ministerio o programa permanente para atender a las parejas (unidas) y matrimonios (casados legalmente), el cual preferiblemente debe ser dirigido por el pastor general y su esposa. En su defecto, podría ser otro matrimonio de buen testimonio, conocimiento bíblico, disponibilidad de tiempo y sólida relación matrimonial. Lo importante es que las iglesias locales le den prioridad al trabajo con parejas.
En cuanto a ¿cómo desarrollar el ministerio permanente con parejas? Hay varias opciones. Una iglesia puede organizar una reunión mensual con parejas, en la cual se pueda crear un ambiente de amistad por medio de juegos y dinámicas. A la vez, se debe impartir una temática de edificación a la vida matrimonial, usando varios métodos didácticos. También pueden organizar conferencias en restaurantes para días especiales como el día del amor, día de la madre, día del padre, etc.

4. Predicaciones sobre la familia
Definitivamente la predicación desde el púlpito es una excelente herramienta con la que cuentan los pastores y líderes para educar, orientar y brindar consejería matrimonial o familiar de carácter preventivo. Por lo menos una vez al año, se debiera predicar una serie de sermones sobre la familia en cada iglesia local.
La misma debiera durar uno, dos o tres meses. Sin lugar a dudas, Dios puede manifestarse y transformar individuos, matrimonios y familias, por medio de la predicación. En oración y en dependencia al Espíritu Santo, se deben seleccionar y preparar los temas familiares que la congregación necesite en el momento y contexto particular que se esté viviendo. Es decir, hay que pensar en las necesidades específicas de las familias de la congregación.
Acá cabe recalcar que preferiblemente se preparen mensajes propios, no tomados de libros de predicaciones. Ocasionalmente, estos se pueden usar como referencia, pero es más propicio elaborar las series de sermones en base a las necesidades específicas de la congregación y haciendo uso de la creatividad. Los temas sobre la vida en el hogar cristiano se pueden apoyar con dramas, mimos, el uso de presentaciones en computadora y otros recursos de apoyo.

5. Escuela para padres 
Otro importante recurso que la iglesia puede ofrecer dentro de sus programas de Educación Cristiana, es una escuela para padres. Para llevar a cabo dicho proceso o camino por recorrer, se debe contar con maestros o personal docente capacitado, espacio físico adecuado y un plan de estudios establecido. La escuela para padres que funciona en una iglesia local no debe orientarse a la enseñanza catedrática, aunque debe ofrecer mucha información determinada cuando sea preciso.
Más bien debe enfocarse hacia la práctica de la vida conyugal y paternal, y la concienciación de una experiencia como vehículo de transformación. De ese modo, los temas a tratar deben tener relación al mejoramiento de la comunicación en el hogar, cómo resolver los conflictos matrimoniales, cómo manejar las finanzas familiares, cómo transmitir los principios y valores bíblicos a los hijos, disciplina y premios, cómo manejar las peleas entre hermanos, cómo brindar la educación sexual, cómo apoyar a mi hijo en su adolescencia, cómo criar hijos siendo padre o madre soltero(a), divorciado(a) o viudo(a), etc.
Esto último es importante, ya que la escuela debe estar abierta a padres con su familia nuclear completa o a padres que por diversos factores, perdieron a sus cónyuges. Tanto los primeros como los segundos, necesitan orientación.
Note que cuando se enseña el cómo, se conduce al terreno de la práctica. No hay personas perfectas, no hay familias perfectas y no hay iglesias perfectas, porque las familias e iglesias están compuestas por seres humanos con virtudes y defectos. Pero sí hay personas maduras, sí hay familias estables y sí hay iglesias saludables. El anhelo de Dios es que disfrutemos de familias maduras que puedan enfrentar sanamente los problemas y superarlos en el nombre de Jesús. Familias que se sometan el señorío de Cristo y a la voluntad divina. Familias que honren el nombre de Dios. Ese es el tipo de familias que Dios desea. ¿Y usted desea tener ese tipo de familias en su iglesia?


Lic. Víctor Súchite (suchitevictor@yahoo.es) es pastor y consejero familiar. Obtuvo su Maestría en Ministerio Cristiano con énfasis en Consejería en el Seminario Teológico Centroamericano SETECA. Tiene 25 años de casado con su esposa Mayra con quienes procrearon tres hijos. Es autor de libros y anfitrión del programa radial “La Familia es Prioridad”, ministerio que fundó como un recurso de apoyo a los matrimonios y familias de nuestro continente.

0 comentarios!:

Publicar un comentario en la entrada